Hoy, en este Miércoles de Agradecimiento, quiero tomarme un momento para dar gracias a todas aquellas personas que nos acompañaron en el camino que nos llevó a convertirnos en padres a través de la adopción.
En inglés hay un dicho que dice: “It takes a village to raise a child”, refiriéndose a que para criar a un hijo se necesita una comunidad. En nuestro caso, esa “village” estuvo presente desde el primer momento en que decidimos recorrer el camino de la adopción.
No fue un camino solitario. Al contrario, fue un camino lleno de personas que, con sus palabras y acciones, nos dieron fuerzas, nos sostuvieron, nos acompañaron, nos guiaron… y siempre nos demostraron amor.
La primera persona a la que quiero agradecer es a mi esposo, mi compañero de sueños. Gracias por soñar conmigo desde el principio, pero sobre todo, por escucharme aquella tarde en que te conté que lo que yo más quería era ser mamá, no necesariamente quedar embarazada. Gracias por responder: “Me gusta esa idea. Vamos a averiguar más.” Ese día, nuestra historia cambió para siempre.
Gracias a nuestras familias y amigos por su amor y apoyo incondicional. A mi hermana, por regalarme leche materna para mi hija. A todos los que escribieron cartas para recomendarnos como padres, sin dudarlo un segundo. A quienes nos visitaron en el hospital, cada visita nos llenó el corazón. Y a los que desde lejos se hicieron sentir con mensajes, llamadas y oraciones.
Gracias a las enfermeras del NICU por tratar a mi hija como una princesa desde el primer día. Por cada detalle, cada gesto, cada palabra de aliento. Gracias a todo el personal del hospital, médicos, trabajadora social, personal de limpieza, cafetería, a todos los que, de alguna forma, fueron parte de ese primer mes que vivimos allí. Y gracias a la señora que nos rentó su casa mientras esperábamos que le dieran de alta a nuestra hija.
Gracias a la agencia de adopción y a todos los que pusieron su granito de arena para ayudarnos. En especial, a nuestra trabajadora social, por su guía, por su sensibilidad y por caminar a nuestro lado desde el primer día hasta la última visita. Gracias a la oficial que nos ayudó con las huellas, un verdadero ángel que Dios puso en nuestro camino. Gracias a nuestro abogado, y gracias a la jueza que nos recibió con una sonrisa y palabras que aún guardamos en el corazón.
Pero, sobre todo, gracias a la mamá biológica de nuestra hija.
Gracias por escogernos, por confiar en nosotros, por pensar en el futuro de tu hija con tanto amor. Gracias por permitirnos estar ahí desde el primer momento, por abrir tu corazón y formar parte de esta historia, y sobre todo gracias por hacer posible el comienzo de nuestra familia.
A todos los que caminaron con nosotros GRACIAS… Porque cada uno de ustedes dejó una huella en nuestra historia. Cada gesto se convirtió en una memoria que llevamos en el corazón. Cada palabra nos dio aliento, consuelo y fuerza.
Gracias por seguir aquí caminando con nosotros.
Hoy, en este Miércoles de Agradecimiento, miro hacia atrás y me doy cuenta de que mi maternidad no comenzó solo con el deseo, con papeles, citas y decisiones. También comenzó acompañado de todo el amor de mi “village”. Este “village” al que le estaré eternamente agradecida.
Gracias por leerme
Melli








