Hoy quiero dar gracias por algo que no se ve. Algo que, para algunas personas, puede ser difícil de imaginar o de manejar, pero que en nuestra casa se vive con naturalidad: la posibilidad de hablar con amor y sinceridad sobre la adopción.
Desde que empezamos este camino que nos llevó a convertirnos en padres, mi esposo y yo fuimos conscientes de lo importante que sería mantener siempre una comunicación abierta y honesta sobre la adopción y cómo fue formada nuestra familia. Desde que nuestros hijos llegaron a nuestras vidas, hemos creado un espacio seguro donde puedan preguntar, comentar o expresar lo que necesiten, cuando lo necesiten. Sin miedo, sin tabúes, sin secretos. Con naturalidad, y sobre todo, con mucho amor.
La mayoría de las veces estas preguntas llegan en los momentos más inesperados: mientras estamos en el carro, justo antes de dormir, lavando los platos… incluso frente a familiares o amigos. Y aunque a veces ciertas preguntas me revuelven los sentimientos, agradezco profundamente que existan.
Recuerdo una vez que mi hijo me dijo que a él le hubiera gustado haber salido de mi barriga y no de mi corazón. En ese momento, tragué el nudo que se me formo en la garganta y lo único que se me ocurrió fue decirle que él no sólo nació de mi corazón, sino también de mi cabeza… de tanto que lo soñé, de tanto que lo pensé, de las muchas veces que imaginé su carita. Su respuesta, para mi sorpresa, fue: “Eso es mucho más cool que haber salido de tu barriga… salí de tu inteligencia.” Con esa frase seguimos armando el Lego… y se acabó la conversación.
No siempre tengo todas las respuestas, pero siempre les aseguro que estoy aquí para ellos y sobre todo siempre les demuestro que los acompañó en todo momento en este camino.
Como la vez que mi hija estando pequeñita, me dijo que le gustaría que tuviéramos un playdate con su mamá biológica, yo iba manejando, y ella me dijo que si podíamos manejar hasta su casa, con mucha sinceridad le respondí que a mi también me encantaría y que si supiera dónde quedará su casa iríamos pero que no sabía cómo llegar allí.
Es en esos momentos que la vida me confirma que se sienten amados, seguros, y libres de expresarse. Para mí, cada conversación es una nueva oportunidad para recordarles cuán amados son, cuán deseados fueron, lo afortunados que somos de ser sus padres y cuánto los amaban también sus padres biológicos… al punto de crear un plan que les diera un mejor futuro.
Así que hoy en este miércoles de agradecimiento quiero decir Gracias…
💚 Gracias, por las conversaciones con el corazón abierto.
💚 Gracias por cada pregunta inesperada y cada respuesta dicha con amor.
💚 Gracias por el valor de hablar de lo difícil.
💚 Gracias por esos abrazos que expresan lo que las palabras no pudieron y por las miradas que dicen “aquí estoy”.
💚 Y sobre todo, Gracias, por este vínculo tan fuerte, que estamos construyendo cada día, desde la honestidad y el amor.
Gracias por leerme
Melli








