Entre dos caminos: foster care y adopción privada

Cuando finalmente tomamos la decisión de crecer nuestra familia, lo primero que hice fue investigar sobre la adopción a través del estado, el sistema conocido como foster care. En esa búsqueda, encontré la página de ChildNet y logré inscribirnos en una sesión informativa para futuros padres adoptivos que se daría al mes siguiente.

Durante ese mes, me dediqué a leer e informarme más sobre cómo funcionaba ese proceso. También busqué en internet testimonios de familias que habían adoptado por esta vía. Tal vez porque lo que más se escucha sobre las adopciones a través del estado son historias un poco complicadas… pero para mi sorpresa, encontré relatos hermosos de muchas familias que habían pasado por ese proceso. Historias que me llenaron de esperanza.

La cita era un día de semana por la tarde. Dejamos a nuestra hija con mis papás y, con mucha incertidumbre, nos montamos en el carro. Manejamos unos 40 minutos hasta el lugar donde se daría la charla. Al llegar, entramos a un salón amplio, con una mesa en forma de U y una pantalla grande. Ya había otras parejas sentadas, así que tomamos asiento.

Pocos minutos después, entró una trabajadora social. Se presentó y comenzó la charla.

Lo primero que nos explicó fue qué significaba ser parte del sistema de foster care y cómo funcionaba.

La mejor forma en que puedo explicarlo es que foster care es un sistema en el cual el gobierno coloca en cuidado temporal a niños que han sido separados de sus padres biológicos por diferentes razones. Este cuidado puede durar desde unos pocos días hasta varios años, dependiendo del caso, del compromiso de los padres biológicos y de si el gobierno determina que están aptos o no para seguir criando a sus hijos.

Durante este cuidado temporal, los niños son acogidos por foster parents, y existen dos tipos de colocaciones, por decirlo así. Están los niños que probablemente regresen con sus padres biológicos una vez resuelvan lo que el gobierno solicita, y están los niños que podrían ser considerados para adopción. En estos casos, existe una alta probabilidad de que la corte los declare legalmente disponibles para adopción.

Las personas que buscan ser foster parents pueden optar por hacerlo con fines únicamente temporales, o como foster to adopt. Esta última opción era la que nos interesaba a nosotros, porque ya íbamos con la intención de crecer nuestra familia de forma permanente.

Aun así, incluso en los casos foster to adopt, siempre existe la posibilidad de que el gobierno decida que lo mejor para el niño es regresar al cuidado de sus padres biológicos. 

Algo que me llamó mucho la atención fue que es muy común que entren al sistema grupos de hermanitos. En cuanto escuché eso, mi corazón se aceleró y mi mente empezó a imaginar la posibilidad de tener tres… hasta cuatro hijos. De repente, mis temores se alejaron y la idea de adoptar un grupo de hermanos me pareció ideal.

También nos explicaron que la mayoría de las adopciones en este sistema son de niños de dos años en adelante. Es poco común que se den adopciones de bebés, aunque sí sucede. El objetivo principal del sistema es siempre reunir al niño con sus padres biológicos, o en su defecto, con algún familiar. Ese proceso puede tomar mucho tiempo, y durante ese período el niño permanece con sus foster parents.

La idea de ser foster parent es algo que desde ese día se quedó en mi cabeza y en mi corazón. Pero no era lo que estábamos buscando en ese momento. Capaz en un futuro lo exploremos, pero antes de eso debo prepararme, porque aunque tengo el corazón dispuesto para recibir a un niño que necesite un hogar temporal… no lo tengo preparado para el momento en que vengan a buscarlo.

Al final de la charla, la trabajadora social nos entregó un resumen de todo lo hablado y un pequeño listado de agencias con las que trabajaban para iniciar el proceso del home study.

Y para nuestra sorpresa, nuestra agencia, la que habíamos usado para la adopción de nuestra hija, estaba en esa lista.

Como era de esperarse, al día siguiente no perdí tiempo y los contacté para hacer una cita. Dos semanas después, un martes de mayo,curiosamente, tres años después de nuestra primera cita, estábamos de nuevo entrando por esas puertas.

Ese día teníamos dos reuniones: la primera para hablar sobre la adopción a través del estado, y la segunda con la trabajadora social para iniciar el proceso del home study.

En la primera cita hablamos sobre las diferencias entre la adopción estatal y la adopción privada. Conversamos acerca de lo que estábamos buscando. Sabíamos que en el sistema del estado era poco probable adoptar a un niño menor de dos años, y aunque entendíamos eso, también teníamos claro que no queríamos que el nuevo bebé fuera mayor que nuestra hija, que en ese momento tenía dos años y medio. Queríamos que ella siguiera siendo la hermana mayor.

Durante la conversación también salió el tema de la adopción doméstica de bebés. Fui muy sincera: les compartí mis temores. Aunque sonara tonto, me daba miedo que esta segunda vez no tuviéramos la misma suerte que en la primera. También hablamos de nuestras dudas, especialmente las económicas. La realidad es que no estábamos en la misma situación financiera que hace tres años.

Pero nos hablaron de grants, préstamos para adopción y la posibilidad de hacer crowdfunding. También nos explicaron que, por ya ser padres, lo más probable era que esta adopción tomara un poco más de tiempo, alrededor de dos años, por lo que sentimos que teníamos tiempo para prepararnos, sobre todo económicamente.

Al final de esa reunión, salimos aplicando para ambos procesos: la adopción a través del estado y la adopción privada de bebés. El home study que haríamos sería válido para los dos caminos. Lo que los diferenciaba era, principalmente, el tiempo de espera y los gastos asociados.

Así comenzó nuestro nuevo camino… el camino hacia nuestro segundo hijo.

Gracias por leerme,

Melli

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