Hoy agradezco algo que puede parecer un poco tonto, pero que en mí sembró la semilla de un sueño muy grande.
Hoy quiero agradecer la película Dumbo.
Una película que ha tenido un lugar muy especial en mi corazón desde que era niña.
No sé exactamente qué edad tenía cuando la vi por primera vez. Creo que la mayoría de la gente recuerda a Dumbo como el elefante de orejas enormes, pero a mí siempre me ha recordado algo diferente. Lo que se me viene a la mente cada vez que alguien menciona esa película es que a Dumbo lo trajo una cigüeña.
Recuerdo esa escena tan claramente… Fue la primera vez que escuché sobre las cigüeñas, y sobre esa idea mágica de que ellas traían a los bebés. En mi mente infantil y soñadora, los bebés realmente llegaban así: venían del cielo, con cuidado, con ternura, con propósito… y con un destinatario.
Con el pasar de los años, esa imagen se convirtió en algo más grande que una simple escena de una caricatura. Muchas veces me encontré soñando despierta que alguien tocaba mi puerta y al abrir, había un bebé en una cesta con una nota.
Y siendo muy muy sincera… a veces todavía me pasa.
Hoy puedo decir que, aunque parecía una idea infantil y soñadora, al final sí fue así.
Mis hijos también fueron traídos por una cigüeña. No volaba, ni tenía alas… pero para mí llegaron desde el cielo, con cuidado, con ternura, con propósito, y destinatario.
Llegaron destinados a ser parte de nuestra historia. Y nosotros, destinados a ser guías en la suya.
A veces los sueños de la infancia, esos que comienzan como una fantasía, se convierten en realidades que nacieron desde el corazón.
Hoy agradezco a Dumbo por sembrar en mí una esperanza sin saberlo.
Gracias a la cigüeña por traerme esa ilusión desde tan pequeña.
Gracias a mi yo soñadora por nunca dejar de soñar.
Y gracias a Dios, la cigüeña de verdad verdad, por mandarme a mis bebés.
Hoy miro hacia atrás y entiendo que esa escena de Dumbo no era solo una parte de una caricatura, era una especie de preparación, una semilla, una promesa. Un recordatorio de que la magia sí existe, especialmente cuando viene del corazón.
Y si tú estás esperando a tu cigüeña… Si guardas en el corazón ese sueño de la infancia que aún no se cumple, quiero decirte que tal vez no estás tan lejos, tal vez no es tonto, tal vez no es una locura. Que aunque no lo parezca ahora, tal vez, estás en el camino correcto.
Porque hay sueños que tardan en llegar, pero cuando lo hacen, encajan como las piezas del rompecabezas y de repente todo tiene sentido.
Así que sigue soñando, sigue creyendo. Y en el camino agradece… todo forma parte del propósito.
Gracias por leerme
Melli









♥️ I love this so much! Que película tan espectacular y que mensaje tan lindo!
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