Hoy me desperté pensando en las madres biológicas de mis hijos. No es algo raro en mi. De una forma u otra, siempre están presentes en mi día a día. Pienso en ellas casi a diario. A veces son pensamientos fugaces, pero esta mañana fueron más profundos.
Y es que de vez en cuando me pregunto:
¿Dónde estarán? ¿Cómo estarán? ¿Les habrán llegado las fotos que he enviado? ¿Habrán leído las cartas? ¿Qué sentirán al ver crecer a los niños a través de mis palabras y de las fotos que mandamos? Y, sobre todo… ¿Cómo y cuándo será el día en que volvamos a vernos?
Es difícil poner en palabras el torbellino de emociones que siento cuando pienso en ellas. Para mí, ellas significan tanto. Son las únicas dos personas con quienes comparto el título de “mamá” de mis hijos. Son como una especie de socias en este camino de maternidad. Ellas les dieron la vida, y desde ese momento tomaron una decisión profundamente amorosa y desinteresada… escoger un futuro para ellos.
Lo que nos une es un lazo invisible, silencioso, muy profundo. Está lleno de amor y por eso siempre las llevo conmigo. Sé que algún día nuestros caminos volverán a encontrarse, pero mientras llega ese día, seguiré honrándolas, recordándolas con cariño y contándoles a mis hijos sobre el día en que las conocí. Porque sin ellas, el sueño más grande de mi vida no se habría hecho realidad.
Ellas vieron en mí algo especial, algo que las llevó a elegirme para el rol más importante de mi vida. Gracias a cada una de ellas, yo soy mamá. Sinceramente, me encantaría saber de ellas, recibir una carta, unas fotos, algo que pudiera compartir con los niños… tener un pedacito de ellas en el presente. Pero también sé que el tiempo de Dios es perfecto, y cuando llegue el momento, nos volveremos a encontrar.
Así que hoy, simplemente quiero decir gracias.
Gracias, desde lo más profundo de mi corazón, por el regalo más grande que alguien puede dar. Las llevo conmigo en cada paso de este camino como mamá. En los momentos de alegría, en los días difíciles, y en cada pequeño y gran logro de nuestros hijos.
Dedicado a las dos mamás que me escogieron para ser mamá.
Gracias por leerme.
Melli









Gracias por compartir tu hermosa experiencia y gran amor por ser mamá, la carrera más difícil de la vida pero la más satisfactoria. Eres un ser especial y tus hijos se llevaron la mejor mamá que pueden tener. 💖😘😍.
Que bellas palabras gracias! 💖
Que belleza! Me encanta leer cosas que te llenan el corazón ♥️
Gracias ♥️
Hay personas que viene a este mundo a dar luz tú eres una de ellas, gracias por regálanos tu luz tqm
Gracias!!! tqm 💫
Quisiera tomar un momento para agradecerte desde lo más profundo de mi corazón por la forma en que transformaste aquel evento, que en cualquier otra circunstancia podría haber sido una sombra de tristeza o desconcierto, en una experiencia llena de belleza y magia.
Tu capacidad para ver más allá de lo evidente, para encontrar luz donde otros solo perciben oscuridad, es un don que pocos poseen. En medio de la tormenta, fuiste el faro que guió a todos hacia un puerto seguro, un refugio cálido donde el dolor se suavizó y la esperanza floreció. No solo convertiste un momento difícil en un recuerdo luminoso, sino que también enseñaste que, incluso en las horas más grises, la ternura y el amor pueden pintar el mundo con colores inesperados.
Gracias por tu fortaleza, por tu sonrisa que nunca se apaga, y por esa magia maternal que transforma lo cotidiano en extraordinario. Gracias por recordarnos que, a veces, la verdadera belleza nace del CORAJE para enfrentar lo incierto con el alma abierta y el corazón dispuesto.
Con admiración
Palabras que llegan directo al corazón!!! gracias!!!
Que hermoso leer una historia tan bonita y sobretodo llena de agradecimiento que hicieron un cambio en tu vida.
Historia que nos invita a reflexionar, sobretodo lo que damos por sentado!
Es asi en el agradecimiento esta la base de todo lo bonito.
Cuando conoces a alguien que te cambia la mirada
Hay personas que llegan a tu vida para hacerte mejor. No por lo que dicen, sino por lo que son. Melli es una de ellas.
Desde que conocí su historia como mamá adoptiva, no he dejado de admirarla. Su capacidad de amar sin condiciones, de entregarse sin medida, y de construir una familia desde el corazón, me ha hecho detenerme, mirarme por dentro y cuestionar lo que realmente significa dar.
Melli no solo es mamá de una manera inmensamente valiente y generosa, es también una mujer con una luz especial. Su historia no solo inspira, transforma. Su amor no solo acompaña, enseña.
Y yo tengo la fortuna de llamarla amiga.
Gracias, Melli, por recordarme que el amor verdadero no siempre nace del vientre, pero sí, siempre, del alma. Que ser mamá es un acto de fe, de entrega y de amor profundo.
Dios te puso en mi camino como una bendición, y cada día agradezco tener la dicha de compartir la vida con alguien con un corazón tan grande como el tuyo.
Que palabras tan bonitas! Gracias!!!