Miércoles de agradecimiento: El león solo era un gatito

Recuerdo la primera vez que escuché esa canción de Karol G, que se llama “Mañana será bonito” y en su letra habla de que “el león solo era un gatito”. Era muy temprano en la mañana, salí a correr por las calles cerca de mi casa, tratando de liberar el estrés, con la cabeza hecha un rollo por unos problemas en el trabajo. De esos que te quitan el sueño, donde no ves salida, donde el entendimiento se nubla y la ansiedad se apodera de ti.

Y ahí, en plena corrida y con los audífonos puestos, apareció esa canción, nunca la había escuchado, esa frase en particular me impresionó tanto que se me quedó grabada.

Me hizo darme cuenta de lo obvio, pero que es tan difícil de entender a la vez, hay días en los que los problemas parecen tan grandes que cuesta hasta respirar. El corazón se acelera, el cuerpo se tensa, y todo lo que pasa por mi cabeza son escenarios un poco catastróficos. Una situación que quizás es pequeña se convierte, para mí, en algo monstruoso.

Pero luego… pasa el tiempo, pasa el susto. Puede que el problema se haya resuelto o capaz sigue ahí, pero de alguna manera ya no se siente igual. Miro hacia atrás y me doy cuenta de que aquello que muchas veces sentí como un león a punto de atacarme… era solo un gatito. Nada más que eso.

Últimamente, cuando empiezo a sentir que todo se desborda, trato de repetir esas palabras. Pongo la canción, la canto con una sonrisa forzada al principio, respiro profundo y le pongo actitud de gratitud. Trato de recordarme a mí misma que no todo es tan grave como mi ansiedad lo pinta. 

Porque muchas veces, lo que más miedo me da, solo necesita un poco de paciencia, un poco de silencio, encontrarme de nuevo… y ponerle fe, confiar.

Así que hoy agradezco eso:

Gracias a los leones que eran solo gatitos. 

Gracias a los sustos que se calman.

Gracias a las tormentas que son solo chubascos.

Gracias a las caídas que me enseñaron a levantarme.

Gracias a la vida por recordarme que soy más fuerte de lo que pienso.

Me he dado cuenta que cada vez que agradezco, voy entendiendo un poco más: los monstruos se encogen con el pasar de los días, lo que en su momento me generó miedo, luego se convirtió en enseñanza. Los problemas no siempre desaparecen, pero si se transforma mi capacidad de asimilarlos.

Y si hoy estás sintiendo que un problema te abruma, respira profundo, agradece, porque tal vez, solo tal vez… ese león también solo sea un gatito.

Gracias por leerme

Melli

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ESP