Si buscas la palabra abundancia en el diccionario, encontrarás definiciones como gran cantidad, prosperidad, riqueza, bienestar. Y siendo muy sincera, puedo confesar que durante mucho tiempo malinterpreté el concepto.
Para mí, abundancia era sinónimo de dinero. Mucho dinero.
Pensaba que la gente que vivía en abundancia era aquella que tenía más de lo necesario para vivir, la que podía darse todos los lujos y que parecía tener una vida perfecta, de esas que se ven en las películas.
Con el tiempo fui entendiendo que esas personas que yo veía como “abundantes” no necesariamente eran felices, y mucho menos vivían una vida perfecta. Sin embargo, a mi parecer seguían viviendo en abundancia.
Ahora que lo pienso, tal vez por esa idea equivocada, siempre decía que no quería ganarme el jackpot del lotto. Cada vez que mi esposo y yo hablábamos del tema, le decía con toda la convicción:
“No, nosotros no queremos ganarnos el lotto. Solo una partecita pequeña, lo suficiente para pagar las deudas y seguir viviendo tranquilos.”
En el fondo, temía que la abundancia (la que yo asociaba con mucho dinero) pudiera robarnos la paz, cambiar nuestra esencia, alejarnos de nuestra felicidad.
A principios de este año, gracias a una amiga, llegué a un curso que me ayudó a creer en mí y a darme cuenta de otros aspectos de la vida. Fue ahí donde entendí que había vivido con un concepto muy limitado de esa palabra.
La abundancia no se compra, no se hereda, no se mide en cifras ni depende de cuánto dinero tenemos.
La abundancia es una forma de ser, de pensar, de actuar, de compartir. Es un estado interno.
Me di cuenta de que, sin saberlo, crecí en una familia abundante. Mis padres fueron mis primeros maestros en eso. En mi casa se practicaba la cortesía, el compartir, la ayuda desinteresada, la sinceridad.
Mis padres siempre estaban listos para tender una mano, para poner un plato de comida extra en la mesa, para dar sin esperar nada a cambio y sin importar si tenían recursos extras o no.
Hoy entiendo que eso es vivir en abundancia. Porque la abundancia verdadera no viene de lo que uno tiene, sino de lo que uno es.
Cuando vives desde la abundancia, no sientes escasez. Todo lo contrario: sientes plenitud. Te llenas de paz, de gratitud, de amor. Ves posibilidades donde antes solo veías límites. Encuentras bondad en los demás, compasión, entendimiento.
La abundancia te enseña a agradecer lo pequeño, lo cotidiano, lo imperfecto. Te invita a ver el vaso medio lleno, a confiar, a soltar el miedo y abrazar la vida tal como es.
Vivir en abundancia es vivir en amor. Amor por ti mismo, por los demás, por la vida en su totalidad.
Es tener compasión y empatía, porque entiendes que cada persona está viviendo su propio proceso.
Es abrir el corazón una y otra vez, incluso cuando el mundo parece cerrado.
La abundancia también se traduce en positivismo. Te enseña a mirar el lado bonito de las cosas, a confiar en que lo bueno llega, a creer que el universo provee cuando caminas con fe y gratitud.
La abundancia es una actitud. Es una forma de ver las cosas. Es un modo de ser, de estar, de vibrar. Y cuando eliges vivir desde ahí, todo lo que te rodea empieza, poco a poco, a florecer también.
Si te preguntas cómo es vivir en abundancia te comparto algunas características de una actitud abundante que para mi son esenciales.
🌸 Vivir en gratitud: valorar el momento presente sin pensar en lo que falta o lo que vendrá. Disfrutar y agradecer el hoy.
🌸 Practicar la generosidad genuina: esa que nace del corazón, sin esperar nada a cambio. Dar tu tiempo, tus palabras o tu energía, sin medir lo material.
🌸 Reconocer que la abundancia ya vive en ti: en el amor que das, en tu salud, en tus relaciones, en el simple hecho de estar aquí.
🌸 Enfocarte en las posibilidades, no en los límites: abrir la mirada al potencial, a lo que sí puede ser, y confiar en los caminos que se abren cuando eliges creer.
🌸 Ver la vida con fe y optimismo: entender que cada experiencia tiene propósito, y que todo… aun lo que no entendemos está contribuyendo a nuestro crecimiento.
Ser abundante no es tener más, es sentir más… Más en paz, más agradecimiento, más conexión con lo que realmente importa.
La abundancia depende de ti.
Melli







