Letters to the Birthmothers: por qué existen y por qué importan

Dentro de nuestras adopciones semi-abiertas, tenemos el acuerdo de enviar una carta anual. Es una especie de resumen, acompañado de fotos, de lo que fue nuestro año o más específicamente, el año de los niños. En esas cartas les cuento cómo están, qué han vivido y lo mucho que han crecido.

Puede sonar simple o sencillo, pero en mi caso, detrás de cada carta hay mucho más que una actualización anual.

Para mí, el proceso no es agarrar un papel, escribir y ponerlo en el correo.

Lo primero que hago es dedicarme a escoger las fotos. No busco fotos perfectas ni momentos de Instagram. Me enfoco en encontrar armonía, cotidianidad, bienestar, felicidad genuina, no posada. Siento que las fotos son una forma de comunicar lo que estamos viviendo sin demasiadas palabras: muestran quiénes son mis hijos hoy, cómo viven, cómo se sienten. Son una pequeña ventana a su mundo.

Una vez tengo las fotos, empieza la búsqueda de una tarjeta tipo postal en blanco. Siempre la busco en blanco, sencilla, aunque le presto mucha atención a la portada. Trato de que no tenga ningún escrito para que el enfoque sea únicamente lo que voy a contarles sobre los niños.

Y así, cuando tengo las fotos listas, el greeting card abierto y el bolígrafo en mano, empiezo a escribir. Siempre a mano. Con toda la intención de que se sienta algo más dedicado, más cercano, dándole a estas cartas la importancia que se merecen.

Hay momentos en los que los niños están conmigo. Ven las fotos, me preguntan qué estoy haciendo y les cuento. Incluso hasta los invito a escribir algo.

Pero siempre hay un denominador común:
¿qué les cuento?, ¿por dónde empiezo?

Un año de vida no se puede resumir asi tan fácilmente. Pasan tantas cosas: la escuela, los deportes, los logros nuevos, las emociones, los cambios pequeños y grandes. 

Estas cartas son pequeños relatos de vida. No son reportes ni mucho menos justificativos. Y aun así, no puedo evitar sentirme un poco rara eligiendo qué contarles. Al final, también son sus hijos.

Trato de enfocarme en que la función de estas cartas es ofrecer tranquilidad y reafirmación. Saber que sus hijos están bien, que son amados y cuidados. Algo así como un reassurance, una manera de encontrar o sostener paz en una decisión profundamente compleja.

Mientras escribo, siempre me pregunto cómo estarán ellas. En qué momento de su vida leerán estas cartas. Si mis hijos algún día las leerán también. Casi siempre tengo más preguntas que respuestas, pero aun así me inspiro, y me lleno de orgullo contándoles lo maravillosos que son nuestros hijos.

Estas cartas no son solo un acuerdo dentro de nuestro proceso de adopción. Tampoco buscan explicar una decisión ni resumir una vida entera. Para mí, son una forma de crear presencia. De decirles, con cuidado y respeto, que nuestros hijos están bien, que son amados y que su historia sigue siendo honrada.

Y también me gusta pensar que algún día mis hijos leerán estas cartas. Que sentirán el respeto y el cariño que siempre tuve hacia sus madres biológicas. Y que ellas, a la vez, hayan tenido ese vistazo a la vida de los niños, sin adivinanzas ni dudas.

Es por ellas, por mis hijos y por nosotros que le doy toda la importancia que se merecen estas cartas, porque son pequeños relatos de nuestra historia ❤️

Gracias por leerme

Melli

Un cafecito y algo bonito en tu inbox


Si este mensaje tocó tu corazón, tal vez también pueda tocar el corazón de alguien más. Compártelo con esa persona que sabes que lo necesita. Hay momentos en que unas palabras pueden sentirse como un abrazo. ✨

ESP